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¿Qué dice la investigación sobre el café y el hígado?

Grandes estudios observacionales asocian el consumo habitual de café con un menor riesgo de enfermedad hepática crónica, cirrosis y cáncer de hígado. Muestran una asociación, no la prueba de que el café proteja el hígado, y el café no sustituye a la atención médica.

Por Savvas Nicolaides · · 6 min de lectura

Una taza blanca de café vista desde arriba sobre fondo blanco
Foto: Mockup Graphics / Unsplash

Bastante, y casi todo es tranquilizador. Grandes estudios que han seguido a cientos de miles de personas han observado que quienes toman café con regularidad tienen un menor riesgo de enfermedad hepática crónica, cirrosis y cáncer de hígado que quienes no lo toman. Son estudios observacionales, así que muestran una relación, no la prueba de que sea el propio café el que protege.

¿Qué han encontrado los estudios más grandes?

Hay tres trabajos que aparecen una y otra vez.

  • Cirrosis. Un metaanálisis de 2016 (Kennedy y colaboradores) reunió nueve estudios con más de 430 000 participantes. Cada dos tazas de café más al día se asociaron con un riesgo de cirrosis un 44 % menor.
  • Cáncer de hígado. Un metaanálisis de 2017 del mismo equipo, con 26 estudios y más de 2 millones de personas, observó que dos tazas más al día iban unidas a un riesgo de carcinoma hepatocelular un 35 % menor, el tipo más frecuente de cáncer de hígado.
  • Enfermedad hepática crónica. Un estudio de 2021 con casi 495 000 participantes del UK Biobank, seguidos durante una mediana de casi 11 años, encontró que quienes tomaban café tenían un riesgo un 21 % menor de desarrollar enfermedad hepática crónica y un riesgo un 49 % menor de morir por ella que quienes no lo tomaban. El riesgo más bajo se observó con unas 3 a 4 tazas al día.

En el estudio del UK Biobank, la relación se mantuvo con el café molido, el soluble y el descafeinado. El café molido, que incluye el espresso, mostró la asociación más fuerte.

Entonces, ¿el café protege el hígado?

Todavía no podemos afirmarlo. Todos estos resultados proceden de investigación observacional: las personas indicaron cuánto café tomaban y los investigadores vieron quién desarrolló después una enfermedad hepática. Eso deja margen para otras explicaciones.

  • Otros hábitos. Quienes toman café pueden diferir de quienes no lo toman en la dieta, el alcohol, el tabaco o los ingresos. Los investigadores ajustan por estos factores, pero nunca de forma perfecta.
  • Causalidad inversa. Las personas que ya se encuentran mal, o a las que se ha dicho que su hígado no está bien, pueden reducir el café. Eso haría que quienes no lo toman parecieran menos sanos por motivos que nada tienen que ver con el café.
  • Una sola foto. El estudio del UK Biobank preguntó por el café una sola vez, al principio. Los hábitos cambian en diez años.

Los propios autores de estos estudios lo reconocen. Se están estudiando posibles explicaciones biológicas, como compuestos del café que actúan sobre la inflamación y la cicatrización del hígado, pero gran parte de ese trabajo se ha hecho en células y animales. Lo que tenemos es una asociación coherente y bastante fuerte en muchas poblaciones, no una prueba.

¿Cuánto café es seguro tomar?

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) concluyó que, en adultos sanos:

  • hasta 400 mg de cafeína al día no plantean problemas de seguridad
  • dosis únicas de hasta 200 mg no plantean problemas de seguridad
  • durante el embarazo, hasta 200 mg al día no plantean problemas para el bebé

La cafeína de una taza varía mucho según el café, el tamaño de la taza y la forma de prepararlo, así que son orientaciones, no un número de tazas. Además, la cafeína puede alterar el sueño en algunas personas, incluso unos 100 mg cerca de la hora de acostarse.

¿Importa cómo se prepara el café?

En cuanto al hígado, los estudios no dan una respuesta clara, aunque el café molido mostró la relación más fuerte en los datos del UK Biobank. En cuanto al colesterol, el método de preparación sí importa. Un metaanálisis de ensayos aleatorizados (Jee y colaboradores, 2001) observó que el café sin filtrar eleva el colesterol total y el LDL, mientras que el café filtrado apenas tiene efecto. La causa es un aceite natural del café llamado cafestol, que el filtro de papel retiene.

Conviene saberlo si suele tomar café hervido sin filtrar, como el café griego o turco. No significa que tenga que dejarlo. Pero si tiene el colesterol alto, es buena idea comentárselo a su médico, junto con cuántas tazas toma.

¿Y si ya tengo una enfermedad del hígado?

El café no es un tratamiento. Si tiene hígado graso, hepatitis, cirrosis o cualquier otra enfermedad hepática, consulte a su médico antes de cambiar nada y siga con el tratamiento y los consejos que le hayan dado. Lo mismo si toma medicación de forma habitual, porque la cafeína puede interaccionar con algunos medicamentos. Su médico o su farmacéutico pueden comprobarlo.

También ayuda no perder de vista el conjunto. Lo que tiene un efecto más claro sobre la salud del hígado es bien conocido: limitar el alcohol, mantener un peso saludable, moverse más y vacunarse contra la hepatitis B cuando esté recomendado. El café no compensa beber mucho alcohol.

¿Qué significa esto para quien toma café a diario?

Si ya disfruta del café y le sienta bien, la investigación no da motivos para dejarlo, y sí algunos para estar tranquilo con su costumbre, siempre que se mantenga dentro de las orientaciones de la EFSA sobre la cafeína. Si no toma café, no hace falta empezar por el bien de su hígado. Y lo que se echa en la taza también cuenta: mucho azúcar o sirope añade azúcares libres de los que el hígado puede prescindir.

Preguntas frecuentes

¿Cuántas tazas de café al día se asocian con un hígado más sano?

En el estudio del UK Biobank, el riesgo más bajo de enfermedad hepática crónica se observó con unas 3 a 4 tazas al día. Es una asociación observada, no una dosis recomendada, y conviene no superar el límite de la EFSA de 400 mg de cafeína al día.

¿Cuenta el descafeinado?

En el estudio del UK Biobank, el café descafeinado también se asoció con un menor riesgo de enfermedad hepática. Esto sugiere que pueden intervenir otros compuestos además de la cafeína, pero no se ha demostrado.

¿El café hervido sin filtrar es malo para el colesterol?

En los ensayos, el café hervido sin filtrar eleva el colesterol LDL, mientras que el café filtrado apenas tiene efecto. Si tiene el colesterol alto, pregunte a su médico si le conviene cambiar algunas de sus tazas por café filtrado.


Fuentes: Kennedy OJ et al., Systematic review with meta-analysis: coffee consumption and the risk of cirrhosis, Alimentary Pharmacology & Therapeutics 2016, 43(5):562, Kennedy OJ et al., Coffee, including caffeinated and decaffeinated coffee, and the risk of hepatocellular carcinoma: a systematic review and dose–response meta-analysis, BMJ Open 2017, 7:e013739, Kennedy OJ et al., All coffee types decrease the risk of adverse clinical outcomes in chronic liver disease: a UK Biobank study, BMC Public Health 2021, 21, EFSA, Scientific opinion on the safety of caffeine (EFSA Journal 2015, 13(5):4102), Jee SH et al., Coffee consumption and serum lipids: a meta-analysis of randomized controlled clinical trials, American Journal of Epidemiology 2001, 153(4):353.

Este artículo es solo informativo y no sustituye el consejo de un médico o un farmacéutico.

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